Giovanni Stangellini es un catedrático italiano de psicología dinámica que recientemente ha publicado un articulo de enorme interés en la revista de la WPA (World psychiatric association), desde la sección de Psiquiatría y humanidades, titulado “Corporeidad y esquizofrenia” donde el autor reedita viejas ideas de la fenomenología, el psicoanálisis y la psiquiatría en una enriquecedora puesta al dia sobre la corporalidad -el cuerpo vivido- en la esquizofrenia.

Despues de leer un artículo como este se tiene la impresión de que los “viejos -y clásicos-psiquiatras nunca mueren” y que mas allá de eso son más necesarios que nunca pues nuestra disciplina dificilmente podrá despegar sin hacer un ajuste de cuentas con la psiquiatria clásica, quiero decir con la psiquiatria europea que es de donde procede en gran parte todo el cuerpo psicopatológico general que dota de sentido a la Psiquiatria clinica.

Y uno llega a la conclusión de que es necesario hacer un esfuerzo de integración entre los saberes psiquiatricos, neurobiológicos, filosóficos, psicológicos e incluso metafísicos que vayan más allá del bienintencionado pluralismo que propugnan algunos como Kendler y sobre el que hablé en este post.

Decía alli Kendler que:

El pluralismo explicativo es preferible a las explicaciones reduccionistas sean biológicas o psicológicas.

Algo que es discutible puesto que el pluralismo explicativo no hace sino atomizar más aun los enfoques poniéndolos a todos en la misma linea de salida o de valor, sin establecer jerarquias entre ellos. En este sentido el pluralismo explicativo tanto como el asistencial pueden ser tan esterilizantes como el reduccionismo de uno u otros signo.

 

¿Como puede explicarse la esquizofrenia desde un punto de vista pluralista?

Es evidente que cada uno enfatizará sobre una cuestión bien diferente, unos los neurotrasmisores, otros el cerebro social, los psicoanalistas seguirán con sus explicaciones lingüisticas relativas al “nombre del padre” pero carecemos de un enfoque integral que reuna todas las explicaciones en una.

Pero esto con todo no es lo peor sino que todas las explicaciones juntas dejan sin explicar gran parte de la experiencia esquizofrénica. Uno de los aspectos que trata precisamente el articulo de Stangellini es precisamente uno de estos flecos que quedaron huérfanos en la fragmentación pluralista y pone como ejemplo a los fenómenos cenestésicos de la esquizofrenia (la esquizofrenia cenestésica descrita por Huber en 1957:

¿Cómo es la vivencia del cuerpo en la esquizofrenia?

Para entender esta cuestión es necesario que entendamos la diferencia entre cuerpo y “cuerpo vivido”.

Me experimento a mi mismo como el origen de mis experiencias. Esta forma de acceso a mí mismo es una forma primitiva de egocentrismo que es preverbal y prereflexiva, se trata de una experiencia inmediata en tanto que resulta una evidencia que no se da a manera de inferencia o criterio, no es un pensamiento, ni una emoción ni una cognición, es una experiencia de contacto primordial con uno mismo o autoafecto. A esta experiencia algunos autores le han llamado ipseidad y otros mismidad. No solamente se trata de una experiencia previa a toda experiencia sino una condición de la misma.

Una vez hemos definido al “cuerpo vivido” desde el punto de vista fenomenológico ya estamos en condiciones de entender que este constructo es el embrión de la corporeidad y la intersubjetividad puesto que el vinculo perceptivo entre el sí mismo y otra persona se basa en la posibilidad de identificarme con el cuerpo de la otra persona por medio de un vinculo de percepción primario del mismo estilo que me relacionó con mi propio cuerpo. En este sentido la propiocepción interviene en la comprensión de otras personas a través de una especie de sintonia corporal.

La cenestesia es el término a traves del cual hablamos de la percepción interna -propiocepción en movimiento- del propio cuerpo mientras que la palabra cenestopatia describe las sensaciones corporales anormales. se trata de dos fenómenos muy descuidados en la psicopatologia y la psiquiatria actuales. Fue Greek quien en 1974 acuñó este termino indicando que se trataba del medio por el que el alma se informa del estado del cuerpo.

Cenestesia  procede del griego koiné aesthesis que significa “sensación común”.

Y tan común porque el cuerpo habla continuamente, nos habla y aunque casi siempre nos habla de sensaciones corporales normales algunas veces estos mensajes estan cargados de sentido como sucede en la hipocondria, la histeria, la ansiedad y sobre todo en la esquizofrenia donde son características las sensaciones que implican extrañeza, entumecimiento, movimiento, tracción ,etc. Lo patológico no es la sensación en sí que es banal y carece de significado clinico sino la interpretación casi siempre delirante que los esquizofrénicos hacen de ella.

Lo anormal no es la percepción corporal en sí sino la forma en que le prestamos atención y que el autor denomina reconocimiento hiperreflexivo que seria un modalidad patológica del reconocimiento normal y mínimo que he descrito cuando hablé de la mismidad y del cuerpo vivido.

Se trata de una especie de sobreinterpretación de las sensaciones corporales que tienen mucho que ver con lo inefable, es decir que la cenestopatia aparecería cuando alguna sensación no puede categorizarse verbalmente, de la misma opinión era Henri Ey que consideraba que las alucinaciones corporales brotaban cuando el sujeto no puede nombrar una sensacion corporal algo que la mayor parte de nosotros hacemos por medio de una metafora un “como si”.

En este sentido alucinar es percibir el propio cuerpo de manera completa o parcial como un objeto o entidad viviente fuera de sí mismo es decir como algo transformado precisamente por la imposibilidad de la expresión metafórica.

En realidad ya Freud habló de esta cuestión en algunos de sus articulos. Concretamente el término “lenguaje de organo” (organsprache) es un término del psicoanálisis y lo publicó Freud en “Lo inconsciente” a raiz de una paciente de Victor Tausk que padecia precisamente de esquizofrenia.

Emma A, la paciente de Tausk habia tenido una discusión con su prometido y desde esa discusión se quejaba de que sus ojos se le habian torcido (vedrehen), ella explicó que habia acusado a su pareja de simuladora, “puesto que lo ve distinto cada vez”, es pues un hipócrita, un torcedor de ojos (Augenvedrehen), él pues le ha torcido los ojos y sus ojos ya no son suyos, ella ve el mundo con los ojos de él.

Como puede observarse el lenguaje de órgano es un caso especial de alucinación corporal donde las palabras son tratadas con literalidad, por lo que “torcido de ojos” pierde su textura metafórica y se transforma en algo real.

¿Por qué sucede tal cosa?

Stanguellini cree que la caracteristica principal de la experiencia esquizofrénica es su ser incorpóreo.

Es precisamente la incorporeidad la que unifica las diversas dimensiones de la experiencia esquizofrénica, el centro de los centros. Hay una incoporeidad del Yo, y una incorporeidad de las relaciones del Yo con el objeto e interpersonales. La persona esquizofrénica se comporta como un cuerpo sin alma o dicho de una manera menos metafisica como si el sujeto sintiera que es un espíritu -una conciencia- adherida a un cuerpo que no es suyo, un cuerpo inanimado, un autómata.

Pues el esquizofrénico carece de sentimiento de mismidad.

La consecuencia de esta falta de contacto corporal inmediato es la experiencia de perdida de presencia, en los casos mas leves se siente separado de sí mismo, pero en los casos mas graves existe un hueco, un agujero, un profundo desgarro, una experiencia de vacio nihilista “No hay nada en mi vientre” o “Soy solo un marco”. Un estado que lleva a una mecanización del cuerpo con tal de mantener unidas sus partes que han perdido entre sí sus enlaces.

Otra forma de experiencia del propio cuerpo es la de una total separación entre mente y cuerpo, una conciencia sólo teórica que vive como espectadora de sus propias percepciones, acciones y pensamientos, el esquizofrénico ve el mundo a través de su cerebro sin saber que es suyo lo que le lleva en ocasiones a proyectar afuera lo que en realidad le ocurre dentro.

Se trata de un dualismo radical: pura conciencia o pura materialidad, este es el fenómeno fundamental de las anomalías del autoreconocimiento como un ente corpóreo según Stanguellini.

¿Y qué sucede con las relaciones con los otros?

La crisis de lo corpóreo no termina aqui porque el paciente tiene además otro problema sobreañadido: dotar de sentido a las experiencias con los otros sin tener las bases para reconocerse a sí mismo.

Usualmente lo que se resiente es el significado y el sentido de las experiencias. Tener el cuerpo desconectado permite suponer que el asidero a la realidad externa tambien desparecerá, es por eso que los objetos del mundo carecen de significados prácticos lo que conduce con frecuencia a la perplejidad.

Emergen nuevos significados en forma de preocupaciones idiosincráticas que se originan en esta interfase de parcialidad intersubjetiva, lo que habla en las percepciones delirantes es un detalle perceptivo que involucra a la persona y al hacerlo revela una nueva comprensión del mundo o una nueva identidad más profunda y más personal. La emergencia de neosignificados es la regla cuando el esquizofrénico está dotado para la abstracción y las palabras se vuelven asimismo incorpóreas y desubicadas admitiendo una existencia separada del contexto. Las palabras viven por si mismas y pueden aparecer como objetos que se parecen mas a los conceptos que las propias palabras.

Palabras y objetos son pues intercambiables, las metáforas se vuelven concretas y dan lugar a la aparición de delirios.

Los delirios son pues metáforas que no pudieron decodificarse.

La conclusion de Stangellini es que la intersubjetividad está condicionada por la incorporeidad y que existe entre ellas una relación circular, asi la sintonia entre el Yo esquizofrénico y el resto de personas de su entorno se ve obstaculizada por fenomenos disociativos -esquizo- relativos a lidiar con la incoporeidad y la separación del mundo social parece pues una consecuencia de esa falta de estructura fundamental que da lugar a una separación radical cuerpo -mente que sucedió tempranamente en una edad donde ni siquera el lenguaje pudo servir de auxiliar a esa dicotomia.

No es pues extraño que la vida de un esquizofrénico o al menos algunos de ellos -tal y como se describió en este post- sea un búsqueda de algoritmos abstractos, la explicación detallada de reglas impersonales.

Fuente: www.pacotraver.wordpress.com

Por afmmebre

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